Cuando escogemos ir a un destino turístico monumental, en el que los palacios, iglesias, casa señoriales, fuentes y todo tipo de maravillas se prodigan por doquier, si no tenemos muchos días por delante o las energías suficientes para hacer el recorrido completo en unas pocas jornadas, debemos elegir cuidadosamente lo que vamos a visitar. En caso contrario la visita puede ser un sufrimiento y desembocar en una especie de maratón cultural, en el que es probable que acabemos agotados y veamos tantos monumentos, que al final no sepamos muy bien que hemos visitado realmente. Un viajero inusual, debería dejarse llevar por la intuición, por referencias que otros viajeros le han dado o, en algunos casos, por comentarios de la gente del lugar o de parroquianos con los que se coincide en los momentos de ocio.

Palermo es uno de los ejemplos de este tipo de ciudades con una lista interminable de posibles visitas. Es obvio que, seamos el tipo de viajero que seamos, no vamos a dejar de visitar la Capilla Palatina o Moreale. Son lugares únicos en el mundo, que todos deberíamos ver, al igual que las pirámides de Gizeh o el Taj Mahal, en algún momento de nuestra vida.

Pero no permitamos que las grandes catedrales, palacios o monasterios nos tapen el bosque de las pequeñas casas, iglesias o edificios que, a cientos, conforman la Palermo más auténtica, la Palermo cotidiana del día a día que han vivido sus habitantes a lo largo de los años de su dilatada y rica historia.

Cerca de la Capilla Palatina y, en cierto modo, eclipsada por esta, se encuentra una pequeña y encantadora iglesia que es uno de las visitas que más me ha gustado de Palermo. La Iglesia de San Juan de los Eremitas, o San Giovanni degli Eremiti en italiano, es una preciosa joya del arte árabe-normando, un oasis de paz y exotismo en mitad de la bulliciosa Palermo. San Juan de los Eremitas data del siglo VI y con la ocupación musulmana fue convertida en mezquita. De ahí las vistosas cúpulas rojas que coronan su exterior. A la llegada de los normandos, la mezquita volvió a convertirse en iglesia.

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Palermo es la capital de Sicilia. Hay vuelos directos desde España con Ryanair, o con escalas por medio de otras compañías. Si lo sacas con tiempo, el billete puede salir bastante barato. Otra forma de llegar, es desde Barcelona, cruzando en Ferry hasta Civitavecchia con la compañía Grimaldi, opción muy recomendable para aquellos que disponen de tiempo y de espíritu un poco más aventurero. Es una ciudad canalla, algo desordenada y caótica para nuestros estándares europeos, pero con un encanto especial y con unas normas particulares de vida a las que, al igual que cuando viajamos a destinos más exóticos, hay que adaptarse para poder disfrutar del viaje.

La entrada a la iglesia cuesta 6 €, pero ahí mismo se puede sacar un billete combinado con el que es posible visitar 3 monumentos de palermo en el plazo de 3 días por 9 €.  

Horario de visitas: lunes, domingo y festivos de 9.00 a 13.30 h. Martes – Sábado de 9.00 a 19.00 h.

Chiesa Giovanni degli Eremiti • Via dei Benedettini, 16, 90134 Palermo, Italia • +39 091 651 5019

Nada más entrar nos encontramos en un pequeño jardín, con los restos de una estancia sin techado con dos arcos de medio punto y una pila de agua, rodeada de exuberantes plantas exóticas, y algunas no tan exóticas, que nos trasladan a un escenario de Tierra Santa. Atravesando este curioso jardín, accedemos a la iglesia. San Juan de los Eremitas tiene cruz latina con tres naves y tres absides. el templo está completamente desnudo por dentro, sin las vistosas pinturas y mosaicos que suelen acompañar al resto de las iglesias palermitanas, pero esto le da un aire de dignidad y sobriedad que cautiva al visitante. De ahí pasamos a una estancia anexa, la “sala árabe” pieza rectangular de una mezquita árabe del siglo X cuya finalidad no está del todo clara y seguidamente al coqueto claustro, que es la única parte que se conserva del monasterio. Consta de columnas con doble fuste y capiteles decorados con motivos vegetales. En mitad del claustro hay un pozo y cerca un pequeño aljibe, del que se obtenía el agua que utilizaban los musulmanes para las abluciones previas a la oración.

Lo más interesante de San Juan de los Eremitas es ese aire exótico que posee el conjunto de sus jardines, claustro e iglesia, y la sensación de paz y sosiego, impregnada de misterio de oriental, que nos trasmite en mitad de la alborotada ciudad de Palermo.

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Información turística de Palermo

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