Salimos Miguel y yo en el coche muy temprano de Madrid con las motos cargadas en el remolque camino de Córdoba. En Sevilla recogimos recogimos a Adán, que vivía ahí, y a Rafael que se había desplazado desde Córdoba para esperarnos junto a él.

Cargaron los repuestos y equipajes en el coche y montados en sus motos, salimos en caravana hacía Algeciras, puerto al que llegamos mediada la tarde. Sacamos los billetes del transbordador para cruzar el estrecho con destino a Ceuta para el día siguiente en la estación marítima. En la estación hay multitud de agentes de las diferentes compañías, es bueno comparar precios, porque se te puede presentar la posibilidad de ahorrar algunos euros en el billete. No tengo especial predilección por ninguna de ellas, y suelo elegir la que parta más temprano al precio más razonable. También es conveniente pedir cuando compres el billete, los formularios que hay que entregar en la frontera marroquí, para irlos rellenando en el barco.

Al día siguiente cruzamos el estrecho y después de cargar gasolina a tope en los vehículos y llenar algunos bidones extras, ya que los combustibles en Ceuta y Melilla están libres de algunos impuestos y son bastante baratos, nos plantamos en la frontera con Marruecos.

Pasar la frontera de España con Marruecos, y más si lo haces con un vehículo, puede ser algo pesado, sobre todo dependiendo de la hora en la que lo hagas.

Lo primero que recomiendo, es no hacer caso a ninguno de los muchos falsos guías y encargados de tramitar papeles que te agobiarán nada más llegar a la aduana, con la excusa de que están autorizados para realizar los trámites fronterizos. Estos personajes están compinchados con los policías para repartirse las ganancias obtenidas de los incautos conductores.

Tajine de kefta (albóndigas de carne picada especiadas)

Tajine de kefta (albóndigas de carne picada especiadas)

Hay que solicitar los papeles a rellenar en dos garitas completamente diferentes y luego entregarlos en donde los has recogido una vez cumplimentados. Por una parte los correspondientes a las personas, que se recogen en la garita de la policía, y por otra los correspondientes al vehículo, que se recogen en la garita de la aduana. Las aglomeraciones, el caos y las colas suelen ser frecuentes. Es importante guardar cuidadosamente ambos resguardos, el personal y el del vehículo, ya que son imprescindibles para poder salir del país.

Una vez superada la prueba, comenzamos realmente el viaje, al sumergirnos en el caótico y exótico ambiente de Marruecos. Un contraste brutal el que se experimenta en tan poco tiempo, y simplemente por pasar una raya fronteriza, entre dos universos completamente diferentes.

Chez-Hendrix-en-Essaouira

Descargando en “Chez Hendrix”

Inmediatamente salimos hacía el autovía que nos llevaría hacia el sur. Todos habíamos estado infinidad de veces en Marruecos, y como en ese momento no nos resultaba interesante volver a admirar sus muchos encantos y nos faltaba mucho para llegar a nuestro destino, habíamos decidido pasarlo lo más deprisa posible. Tomamos dirección Tánger y de ahí seguimos hacia Casablanca. en Casablanca se puede elegir entre dos opciones; seguir por autovía hasta Marrakech y de ahí hasta Agadir, o continuar hasta El Jadida por la costa, donde se termina el autovía y continuar por esta misma carretera hasta Essaouira y de ahí hasta Agadir. Decidimos elegir la segunda opción, ya que aunque la primera es más rápida, ya estábamos cansados de tanto autovía y resultaba mucho más bonito viajar a la vista del mar y de las inmensas playas que se suceden constantemente entre Casablanca y Agadir. Además teníamos que hacer noche por el camino y elegimos Essaouira, ciudad en la que conocía un hotel bastante bonito.

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Posando a la entrada de Essaouira

Paramos por el camino a degustar nuestra primera experiencia gastronómica exótica del viaje, y al caer la tarde estábamos entrando en el hotel Chez Hendrix en las afueras de Essaouira.

Chez Hendrix es el hotel en el que casi siempre me quedo cuando voy a Essaouira. La antigua Mogador portuguesa ha crecido mucho en los últimos años, y se ha convertido en uno de los grandes centros turísticos alternativos de Marruecos, aunque aún sigue guardando algo ese aire de ciudad provinciana y remota por explorar. La afluencia de practicantes de windsurf y kitesurf dan un encanto especial a sus calles y han hecho de ella la Tarifa africana. De todas maneras esta enorme afluencia de visitantes ha hecho que los precios suban muchísimo y que la tarea de encontrar alojamiento de manera improvisada sea a veces una odisea. Por esta razón suelo ir a Chez Hendrix, que está situado a un par de kilómetros de la ciudad, en una zona muy tranquila frente a la playa. El establecimiento cuenta con el encanto añadido de que la casa perteneció al maestro Jimmy Hendrix, toda una experiencia para los mitómanos de este artista.

Y así comenzó la primera noche de nuestra aventura africana, sin grandes ni pequeños contratiempos, regada con unas buenas cervezas Casablanca que acompañaron a una excelente cena.

Seguro que mañana será un buen día para penetrar en el Sáhara.

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