Copacabana-post1Dejamos una  Lima dormida a las cuatro de la mañana para coger el avión con destino Puno, un clima árido en contraste con la suavidad limeña que exige una pequeña adaptación física, allí un coche alquilado nos llevará al lago Titicaca a 36 km atravesando el altiplano. La llegada al Hotel Titilaka, situado en pleno lago y con unas vistas impresionantes de la cordillera nevada al fondo parece irreal, no se si a ello ayuda la diferencia de altura, la falta de sueño después de una intensa semana en Lima sin dormir apenas, o el llegar directos de una fiesta esa misma noche ya que dormir para estar en el aeropuerto a las tres de la madrugada no tenía ningún sentido.

La estancia de tres días de medio letargo en lago Titicaca disfrutando de la fauna local y la deliciosa comida del Hotel Titilaka y de muchos mates de muña para paliar el soroche es un verdadero placer antes de retomar camino hacia  Copacabana, la auténtica, la del Santuario de la Virgen Morena y  que dio nombre a la de Río Janeiro. Allí es donde tomaremos el barco para visitar las islas del Sol y de la Luna y cruzar a Bolivia donde otras aventuras nos esperan. El bullicio es impresionante, están en plenas Fiestas de la Cruz de en Copacabana, los habitantes ahorran todo el año para estrenar sus llamativos trajes y ese día la música, la alegría, el alcohol y la coca corren libres tras muchos meses de duro trabajo, el desfile irradia luz propia en un día soleado aunque fresco, los niños corretean entre risas y las solteras lucen sus mejores galas en busca de novio. La procesión parte del santuario donde presentan sus respetos a la Virgen tras haber escuchado la misa. La capilla de estilo morisco, construida originalmente renacentista en el año 1550, es blanca y sobria en el exterior y conserva la capilla de Indios -zona para misas al aire libre- lo que viene muy bien en ésta ocasión.  El interior está aún abarrotado, aunque el grueso haya salido siempre quedan los visitantes de fuera que acuden a bendecir sus vehículos nuevos, es igual que sea un coche, un autobús, una camioneta, un taxi, un camión o una moto y tampoco importa si es nuevo de fábrica o de segunda mano pero nuevo para ese propietario, los coches se bendicen y llegan de todas partes del país, los recubren de flores y se van con la protección de la Virgen de la Candelaria –tallada por el nieto del Inca Túpac Yupanqui cerca de treinta años después de la construcción inicial-  en uno de los países con las carreteras más peligrosas y con más accidentes del mundo. Lástima no haber podido ir con alguno de los míos antes de acabar invariablemente en el desguace… Las horas que pasamos recorriendo las atestadas callejuelas vuelan y contagiados del frenesí local casi perdemos el Inti Wata, el junco que ha de llevarnos a la Isla del Sol originalmente llamada Isla Titikaka por ser, con sus 14,3 km2, la más grande del lago que significa Roca Sagrada o Roca de los Orígenes y según la tradición fue el sitio desde el cual salieron Manco Cápac y Mama Ocllo a fundar la ciudad del Cuzco. Allí nos espera la eterna subida de los altos escalones de las escalinatas de Yumani y su fuente precolombina de la eterna salud. Pero ese es otro mundo y tendrá su espacio en el día.

Si te ha gustado está entrada de nuestra página, ayúdanos a compartirla y dale al botón de abajo para publicarla en tu perfil. Así otros podrán disfrutar de ella. Gracias

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.