Diego Ballesteros Cucurull
Editado por el propio autor. 544 páginas
www.delaexpoalasolimpiadas.blogspot.com

12.822 km es un libro sorprendente, que recibí como regalo de cumpleaños de un buen amigo. Al principio lo miré con escepticismo y, porque no reconocerlo, con muchas reticencias. Pensaba que me iba a encontrar el clásico ladrillo con la descripción de un viaje interminable por parte de una persona bien dotada para los deportes y los retos, pero poco para la literatura. A pesar de ser un entusiasta de la bici de montaña, no he visto nunca una prueba ciclista y me aburre mucho el ambiente de aficionados que rodea el mundo de los velocípedos. Esta impresión inicial se acrecentó cuando comprobé, al mirar la contraportada, que el libro estaba editado por su propio autor. Un libo auto-editado, la mayor parte de las veces es un libro rechazado por las editoriales, lo que puede implicar que su calidad sea deplorable o que el argumento no tenga el menor interés. De todas maneras, suelo dar una oportunidad a casi cualquier libro que cae en mis manos, a condición de que no esté escrito por E.L. James, J.J. Benítez o algún otro espécimen de similar categoría. Además, el hecho de que fuera ya por su 4ª edición, me decidió a explorar un poco su contenido antes de decidirme a cambiarlo por otro en la librería.

El libro narra el viaje que el protagonista, Diego Ballesteros Cucurull, realizó en bicicleta desde Zaragoza hasta Pekín, para unir los dos importantes acontecimientos que fueron la Expo Zaragoza 2008 y las olimpiadas de Pekín.

La introducción no me dijo gran cosa en principio, aunque me pareció fácil de leer y escrito de forma muy correcta. La clásica descripción de los preparativos, algo escueta, y algunos agradecimientos. Seguí adelante picado por la curiosidad y comencé a adentrarme en la descripción de las primeras etapas. Cada capítulo coincide con una de las 99 etapas en las que dividió el viaje, más unos cuantos más dedicados a los días de descanso. Con esta estructura, el autor consigue que el libro sea bastante ágil y que puedas dosificar muy bien la lectura. Cuando empecé, y aún estaba recorriendo Europa junto a Diego, pensé que no iba a pasar de un capítulo diario y que el libro podía durarme unos cuantos meses. Una intención muy alejada de lo que el libro me fue pidiendo a medida que me adentraba en él.

Diego, no es el tipo de viajero que se nos antoja un ser de otra galaxia, a pesar de que lo que ha hecho sea un hecho realmente excepcional. Se nos muestra como una persona cercana, con los mismos defectos, miedos y alegrías que sentimos nosotros cuando hacemos cualquier modesta actividad de aventura. Es como si estuviéramos leyendo al vecino del tercero, y eso lo hace muy cercano. Enseguida nos sentimos identificados con este “héroe del barrio” y nos invade una corriente de simpatía. Hacemos nuestra su hazaña ya que nos consigue trasmitir a la perfección las emociones por las que pasa en tan extenso periplo. Le animamos cuando se siente desfallecer en las duras subidas, maldecimos al viento cuando sopla en su contra, sentimos un enorme subidón cuando corona con éxito una etapa o cuando hace más kilómetros de los que tenía previstos y, sobre todo, acaba doliéndonos el trasero después de haber recorrido tantos kilómetros juntos.

La lectura es ágil, Diego escribe bien y los acontecimientos que nos relata son entretenidos y los cuenta de una manera muy amena. Es interesante para todos los ciclistas de largo recorrido leer los preparativos y las razones que le llevaron a elegir el material y el recorrido a seguir con la descripción de las carreteras por las que transita. A los viajeros  les engancharán las descripciones de los países que recorre, sus ciudades, sus paisajes, sus gentes y sus comidas, así como los trámites burocráticos y las trabas e impedimentos que tiene que salvar para llegar a su meta. Y al público en general le atraerá la asombrosa historia de superación de un tipo que, un día, así por las buenas, decide marcharse a Pekín en bicicleta. Devoré el libro en muy pocos días y, lo que es más significativo, en cuanto acabé busqué el nombre del autor en internet para ver su fotografía e interesarme por otros libros o retos que hubiera podido hacer. En suma, terminé convencido de que es uno de esos héroes de andar por casa a los que merece la pena hacer caso y cuyo libro debe comprarse.

Por desgracia, cuando indagué en internet sobre Diego, me enteré de que hace unos años, cruzando los EE.UU. en bicicleta, fue embestido por un coche quedando tetrapléjico. Ahora está unido al mundo de las bicicletas especiales para minusválidos, compitiendo y realizando otros retos. No ha habido forma de pararle. Desde aquí le quiero mandar un afectuoso abrazo y mi más sincera admiración.

Algunos enlaces de interés

Blog actual de Diego con sus retos y logros Blog que mantuvo durante el viaje a Pekín Reportaje que le dedicaron en la televisión de Aragón

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